San Cristóbal de Las Casas sin rumbo: las anomalías del Programa Municipal de Desarrollo Urbano
Septiembre 2025 / Jimena González Cadenas
En San Cristóbal de Las Casas, el futuro urbano se construyó con prisas, sin voces y sin lengua. El Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU), el documento que debería guiar el crecimiento ordenado de la ciudad, nació en el caos: sin planeación, sin traducciones para las comunidades tzotziles y tzeltales, sin consulta real y con la complacencia de autoridades municipales que, desde el primer día, dejaron claro que la participación ciudadana no estaba en su lista de prioridades.

Desde 2023, cuando el gobierno de Mariano Díaz Ochoa delegó el proceso al entonces director de Desarrollo Urbano, Alfredo Lobato Coello, el proyecto estuvo marcado por anomalías que hoy son imposibles de ignorar. El ofrecimiento de hacer las cosas diferentes, nunca se cumplió, los reclamos de la ciudadanía fueron minimizados y el documento —un texto de más de 650 páginas con errores y ejes insostenibles, como el de “Ciudad Creativa”— se convirtió en la muestra más clara de cómo no se debe planear una ciudad.
La investigación de Semanario Mirada Sur, que hemos documentado por más de dos años, expone con pruebas cómo el PMDU fue elaborado sin rigor técnico ni voluntad política de incluir a la población honestamente. Con sesiones y listas de asistencia alteradas, oficios ignorados, observaciones archivadas y el silencio de las autoridades municipales, estatales y federales, el resultado es un plan mal hecho, que no responde a la complejidad de San Cristóbal ni a las necesidades de quienes habitan y defienden este territorio.

El Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU), el cual tuvo un costo de más de un millón de pesos -elaborado por la empresa PLADESU-, no solo nació con irregularidades en su proceso, también es, técnicamente, un documento deficiente.

El primer borrador, entregado por PLADESU en agosto de 2024 ya era un desastre: errores ortográficos, copias de párrafos de otros planes sin citar fuentes, y diagnósticos desactualizados. Pero lo más grave no estaba en la forma, sino en el fondo.
Ejes inviables
Entre los ejes de desarrollo urbano se incluyó el proyecto “Ciudad Creativa”, una propuesta sin base técnica, sin consulta social y sin análisis de viabilidad económica, que pretende convertir zonas de la ciudad en polos de desarrollo turístico “innovador” sin garantizar infraestructura, servicios básicos como agua, drenaje y recolección de basura.
Errores graves en diagnóstico
- Ausencia de datos actuales sobre densidad poblacional, servicios básicos, crecimiento habitacional y riesgos ambientales.
- Omisión del diagnóstico hídrico: el plan ignora la crisis de agua que atraviesa el municipio, clave para cualquier proyección urbana.
- Cartografía mal elaborada: mapas sin escalas adecuadas que dificultan el análisis comunitario.
- Zonificación incompleta y ambigua: áreas de riesgo no identificadas o marcadas con información contradictoria.
- El PMDU ignora dos temas críticos para la vida cotidiana de San Cristóbal: el panteón municipal, que se encuentra al límite de su capacidad, y el rastro municipal, que lleva más de tres años sin existir.
Si algo marcó el proceso de elaboración del PMDU fue la exclusión sistemática de la ciudadanía.

Consultas sin traducción a lenguas originarias
Las cuatro consultas públicas realizadas en el 2024 no se tradujeron al tzotzil ni al tzeltal, lenguas habladas por más del 50% de la población en San Cristóbal de Las Casas. Las listas de asistencia, que forman parte de nuestro archivo, demuestran que la representación de comunidades indígenas fue prácticamente nula y que en lugares donde se pretende la expansión nunca fueron ni siquiera avisados de este proceso.
Simulación de participación
La audiencia del 21 de agosto de 2024 en el Teatro Daniel Zebadúa evidenció lo que ya era un secreto a voces: la consulta fue una simulación.
- Personas con discapacidad denunciaron que nunca fueron convocadas.
- Representantes de colonias exigieron respuestas sobre irregularidades en el uso de suelo.
- Colectivos ambientales cuestionaron la falta de protección de humedales y áreas naturales.
- Académicos señalaron falta de sustento técnico en las proyecciones.
Pese a ello, el Ayuntamiento Municipal no detuvo el proceso.

archivo Semanario Mirada Sur
La consultora PLADESU, con sede en Querétaro, fue la responsable técnica del PMDU. En 2024, la empresa trabajaba simultáneamente en ocho planes urbanos en diferentes municipios del país y 4 de estos fueron en Chiapas.
Lejos de generar un plan adaptado a las necesidades locales, replicó un modelo genérico y cuando se le notificaron irregularidades, ignoró las más de 300 observaciones.
SEDATU, por su parte, falló en su deber de supervisión. El convenio firmado entre esta dependencia federal y el ayuntamiento el 4 de marzo de 2024, establecía que debía garantizar el cumplimiento legal, técnico y social del proyecto, pero en la práctica SEDATU se limitó a presionar al gobierno municipal para que el documento se entregara rápido y se validara sin cambios sustantivos.

Un plan mal hecho no es solo un problema administrativo: afectará en los próximos 30 años la vida cotidiana de la ciudad.
- Crecimiento desordenado: Colonias irregulares y asentamientos en zonas de riesgo se expanden sin control.
- Crisis de abastecimiento de agua: Sin un diagnóstico hídrico sólido, las decisiones sobre crecimiento urbano ponen más presión sobre fuentes ya sobreexplotadas.
- Conflictos sociales: La falta de claridad en el uso de suelo alimenta disputas entre comunidades, empresarios y autoridades.
- Impacto ambiental: Humedales y áreas de recarga hídrica en riesgo de urbanización, pese a advertencias de colectivos ambientales.
El PMDU podría haber sido un instrumento clave para el desarrollo ordenado de San Cristóbal de Las Casas. Pero el centralismo, la soberbia institucional y el desdén por la participación ciudadana lo están convirtiendo en un proyecto fallido.
La responsabilidad es compartida.
- Municipal: Mariano Díaz Ochoa dejó el proyecto a la deriva desde 2023 al entonces director de Desarrollo Urbano Municipal y hoy encargado de dicha área, arquitecto Alfredo Lobato Coello, operó sin sustento legal, girando instrucciones que no le correspondían. La nueva administración municipal, encabezada por Fabiola Ricci Diestel, tampoco ha corregido las irregularidades ni atendido las peticiones de información.
- Estatal: La Secretaría de Desarrollo Urbano de Chiapas brilló por su ausencia.
- Federal: SEDATU no supervisó el proceso y permitió que la consultora entregara un producto de baja calidad técnica, nunca respondió a las denuncias ciudadanas y solo se ha dedicado a presionar a los funcionarios locales para que se apruebe sin importar las observaciones y peticiones sociales.

La suma de omisiones, negligencias y actos irregulares ha dejado a San Cristóbal con un plan urbano que no sirve como herramienta de gestión ni de planeación.
El gobierno que prometió gobernar “con el pueblo y para el pueblo”, permitió un proceso que ignoró a las comunidades, desprestigió a la sociedad civil y cerró los espacios de diálogo.
Si el plan no se corrige de raíz, las consecuencias para la ciudad serán irreversibles: crecimiento caótico, deterioro ambiental y mayor conflictividad social.
Este trabajo no termina aquí, es el inicio de un llamado urgente a revisar las reglas de operación de los programas federales y garantizar una verdadera participación ciudadana.
Entrevistas
Las voces de la ciudadanía, especialistas y regidores e involucrados en el PMDU son parte esencial de esta investigación. A través de entrevistas y testimonios directos, recogimos experiencias, preocupaciones y perspectivas que ayudan a entender el impacto real de un plan urbano mal diseñado.
